5 Razones de porqué Donald Trump no será Presidente

“Es un fenómeno”, “una sorpresa”, “ha roto todas las expectativas”, “no han podido detenerlo”, “dice lo que piensa”, “no es un político”, “es un hombre cabal que realmente transformará al gobierno y a la política”, “regresará el esplendor y la fuerza a los Estados Unidos”, “con él no se juega”; “es un negociador temible”, “sabe de negocios”, “es un triunfador”; estas son solo algunas de las expresiones que los partidarios del candidato a la nominacion presidencial republicana, usan para referirse a Donald Trump.

Este ensayo no aspira a tomar partido, ni a desmentir a nadie, mucho menos espera discutir los méritos de Donald Trump, o las preferencias de los que lo apoyan. La orientación de este escrito es analizar las posibilidades reales que tiene este candidato de convertirse en el Presidente de los Estados Unidos, y agrega las innegables aportaciones que su candidatura y su mensaje aportan para el cambio institucional de la política en los Estados Unidos.

La Fuerza de Trump
Los analistas están de acuerdo en que la fuerza de Trump proviene fundamentalmente de un electorado conservador cansado de los políticos convencionales que se la pasan cuidando su lenguaje para no ser acusados por algún grupo. Consecuentemente, se fascinan de encontrar un candidato, anti-convencional, cuyos discursos parecen pláticas semi-personales en un bar. Este electorado, fundamentalmente, consiste en anglos decepcionados con el sistema, y frustrados por la falta de trabajo, o aspirando a mejores ingresos y culpan a los inmigrantes de muchas de sus dificultades; al mismo tiempo son personas conservadoras que creen en la razón de la fuerza, por tanto apoyan un formidable ejército que sea temido en todo el mundo y se identifican con un líder que no duda acerca de lo que tiene que hacer y como tiene que hacerlo. Ven todo esto en Trump.

Éste se presenta como un candidato anti-político, que ofrece soluciones rápidas, para enemigos fáciles de identificar. Para Trump y sus seguidores terroristas es igual a musulmanes, inmigrantes igual a mexicanos, políticos igual a corruptos, deuda es igual a ineficiencia, etc. La mente de los seguidores de Trump es sencilla y ven los escenarios blancos o negros. Además Trump se presenta orgulloso de ser el anticristo de la política, y sin miedo dice cosas iguales, o muy parecidas a lo que sus partidarios dicen en la confianza de los bares, los cafés, o sus círculos íntimos. Sus sorprendentes triunfos vienen del reconocimiento de la gente al encontrarse con un candidato muy valiente y que a nadie pide disculpas, que en lugar de pedirlas, hace mofa de sus rivales. Esa es la fuerza real de Trump, y ese es el perfil que forma la base de su electorado. A esto agreguen los efectos de la teoría de la inercia electoral, un grupo pequeño de gente des-informados, ignorantes, que escuchan la emoción con la que algunos hablan de Trump y se suman por inercia, no por convicción.

Razón #1 NÚMEROS:
De Porqué Trump No Será Presidente

Sin meternos a números precisos porque sería especular, distraería, y quitaría fuerza al argumento que se ofrece, digamos que el electorado se divide entre: demócratas, republicanos, e independientes (este número crece cada año). Ningún Presidente puede ser electo con los votos de un solo grupo. El ganador necesita que uno de estos grupos fundamentalmente vote por él o ella (digamos la gran mayoría de los demócratas tendrían que votar por Hillary), y necesita votos de los otros dos grupos (republicanos e independientes). En este escenario hipotético, Hillary mas probablemente obtendrá la nominación del Partido Demócrata, y Trump la del Republicano, por tanto la contienda sería Clinton vs Trump. Dadas las características de ambos candidatos… ¿Quién tiene la mejor posibilidad de obtener el mayor bloque de electores de su partido? La respuesta es: Hillary, porque la contienda entre Hillary y Bernie Sanders ha sido mucho más civilizada, con acuerdos, y coincidencias. Por el contrario, la campaña entre los republicanos ha sido más llena de vilezas, ataques personales, diferencias, burlas, y abusos. Trump, indudablemente, ha hecho un excelente trabajo en dividir al partido republicano. Maquiavélicamente, se podría pensar que Trump ha sido un agente de Hillary o del partido demócrata por la forma en que ha logrado fragmentar al partido y al electorado republicano. No importa cuanto quieran unirse los republicanos en la contienda presidencial los resentimientos de una parte considerable de este electorado contra Trump le sumarán votos a Hillary, o le restarán votos a los republicanos. Los independientes seguirán un razonamiento parecido. La conclusión es que en este escenario hipotético que cada vez se acerca más a la realidad, los números no favorecen a Donald Trump.

Razón #2 DIVISIÓN REPUBLICANA:
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En la razón anterior hablamos de números, sin escribir un solo número. La segunda razón explica con más claridad porque más probablemente el partido republicano en esta elección estará más desunido que nunca y se reflejará en los votos que reciba Donald Trump, como nominado por este partido.

Mientras que es cierto que los republicanos controlaron el Congreso en la actual administración (Cámara de Diputados), esta mayoría no la hicieron lucir para nada importante. Se distinguieron por bloquear todo. Las iniciativas eran presentadas por el Presidente Obama y las bloqueaban los republicanos. Los congresistas demócratas presentaron iniciativas de ley (algunas de corte republicano) y las bloquearon los republicanos. La substitución del Juez de la Suprema Corte con un perfil aceptable para los republicanos, la bloquearon, al igual bloquearon la confirmación de decenas de jueces federales con la excusa de “esperar” a tener un nuevo Presidente. Los logros republicanos (?) fueron bloquear la Ley de Salud de Obama, y bloquear, a través de una demanda, la acción ejecutiva de Obama para ayudar a jóvenes indocumentados (DACA y DAPA). El mismo Ted Cruz, como senador, se hizo famoso por encabezar una iniciativa para cerrar el gobierno sin que se aprobara un nuevo presupuesto. Superado por sus mismos colegas republicanos, mas sensatos, este fracasó. Por más fanáticos que se quieran sentir los republicanos, y por más simpatías que los independientes tengan por los republicanos, no son ciegos y se dieron cuenta.

Mientras que ideológicamente los republicanos están dominados por una fracción ultra conservadora llamada el Tea Party, la verdad es que para el electorado en lo general se han visto terriblemente mal. Han estado francamente a la defensiva con obvias diferencias entre ellos mismos.

Esto se hizo más evidente en la multitud de candidatos republicanos que se lanzaron, algunos se veían prometedores. Marco Rubio, por ejemplo, parecía un rival mas digno para la dinastía de los Clinton, hispano, cobró notoriedad por una reforma migratoria que no fue apoyada por su propio partido, capaz de apelar a demócratas, latinos, mujeres, e inmigrantes. Pero la mejor forma de describir los inicios de la campaña para la nominación republicana fue la de un pleito de perros, donde se eliminaron a mordidas y de este grupo emergió Donald Trump por ser el perro más mordelón; y Marco Rubio quedó como uno de los perros con más mordidas.

Nunca se ha hablado tanto de una Convención Republicana Dividida o Contested donde la meta del establishment (la jerarquía republicana) es quitarle a Trump la nominación. Aunque esto merecería una razón independiente, la incluyo como una evidencia más de la división de los republicanos. Como en todos los estados existen votantes pro-Trump como se describió al principio de este ensayo, este aspira a llegar con el mágico número de 1237 delegados evitando así una convención contested (dividida). Actualmente, tiene 996 y quedan todavía más de 500 delegados, de los cuales es casi imposible que Trump no consiga 241 más. A regañadientes los republicanos de cepa que se oponen a Trump tendrán que aceptar a un nominado que no les gusta a los republicanos, pero sí a un grupo de los electores cuyo perfil se describió anteriormente, y que a la hora de votar lo prefirieron.

La conclusión de esta razón es que, no importa cuanto aspiren los republicanos a parecer unidos, o cuanto detesten a Hillary Clinton, las heridas que se han creado los mantendrá desunidos, y esta desunión repercutirá en los independientes que más probablemente favorecerán con sus votos al partido demócrata.

Razón #3 CAPACIDAD PARA TRANSFORMARSE:
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podium trumpNo hay duda de que un candidato de nominación, no es un candidato presidencial. Es bien sabido de que un candidato no es igual a un gobernante. Nadie duda de que un negociador es diferente a un amenazante comandante supremo commander in chief del ejército más poderoso del mundo. También hay diferencia entre un buen conductor de una conferencia de prensa, y un estadista dando un discurso. Todo eso, y más se espera del Presidente de los Estados Unidos, que se capaz de hacer todo eso, y que cuando esas habilidades no las tenga, a través de sus asesores se transforme para usarlas en beneficio de la nación y acorde con el puesto que desempeña.

El Sr. Donald Trump, ha mostrado tener grandes dificultades o incapacidades para transformarse y asumir otros roles. Cuando su hábil manejadora de campaña que lo hizo destacarse al inicio de la campaña de la nominación, le trató de explicar esto y le preparó discursos de contenidos diferentes, Trump fue incapaz de disciplinarse, y cuando esta jefe de campaña le insistió: simple y llanamente, la despidió… Ese es Donald Trump, en sus propias palabras: “a mi nadie me dice como tengo que ser”.

Mientras que los electores de su base, a quienes hemos aludido, eso les fascina, los votos de otros republicanos, de independientes y hasta de demócratas se pierden aceleradamente al darse cuenta de las limitaciones que Donald Trump tiene para transformarse según lo ameriten las circunstancias.

Es muy posible que el mismo Trump esté sorprendido de sus logros, y que en algún momento este finalmente diga, “es cierto, no puedo ser el mismo siempre, y para todo”, si ese momento llega, es impredecible saber como reaccionará el público, sorprendido de los cambios.

Además, ha sido tan agresivo, hiriente, insultante, y abusivo, que se notará la diferencia. ¿Cómo reaccionarán los electores con esos cambios (si suceden)? Al final de cuentas dudas no quedan de que su incapacidad para mostrar todas las cualidades necesarias para un Presidente de los Estados Unidos le restará votos.

Razón #4 EL REY DE LOS INSULTOS:
De Porqué Trump No Será Presidente

Cuando nos encontramos a un personaje prominente que insulta a alguien que no es de nuestra simpatía, nos agrada, y, dependiendo del desagrado, nos cautiva el personaje porque dijo lo que nosotros sentíamos. Así Trump cautivó a sus partidarios blancos cuando peyorativamente se refirió a los mexicanos, a los musulmanes, a las mujeres, a los políticos. Un bravucón que encabeza los frustrados y reprimidos sentimientos de muchos electores.

Pero lo malo de esta estrategia es que los electores mexicanos, las féminas, los musulmanes, y los que tienen a buenos políticos representándolos no votarán por él porque sus insultos dieron en el blanco. Más aún, muchos que no son ni mujeres, ni mexicanos, ni musulmanes, ni políticos, pero son gente educada, creen en la diversidad, conocen la historia y anticipan el peligro de un radical que estereotipa a grupos étnicos, y concentra poder.  Alguien así inspira mas miedo y dudas que votos.

Razón #5 VOTO DEMOCRÁTICO:
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 La elección para nominar a un candidato en el sistema bi-partidista en los Estados Unidos es complejo.  Los demócratas acumulan proporcionalmente delegados según los votos; en contraste, en casi todos los estados para la nominación republicana, el ganador se lleva todos los delegados.  Pero para la elección presidencial el winners-take-all (el ganador se lleva todo) se aplica.

Esto nos ayuda a hacer un cálculo para saber quien será el ganador de la contienda presidencial.  La gente no elige al Presidente, delegados por quienes votan los electores votan por un Presidente.  Los estados y sus respectivos delegados se dividen en tres categorías: los que votan siempre, por los demócratas, los que votan siempre por los republicanos, y los que votan para uno o para otro partido dependiendo del candidato, su plataforma, el dinero gastado en comerciales, y las otras estrategias de mercadotecnia política.

Para ganar se necesitan 270 delegados.  Los estados que siempre votan azul, o sea por los candidatos demócratas presidenciales, son: 16 y se llevan 217 delegados.  Los republicanos son 25 estados; pero de menos demografía, por lo que se llevan solo 191 delegados.  Y los estados que pueden votar republicano, o demócrata son 9 para 130 delegados.  En realidad son estos estados los que tienen el poder, con sus preferencias de elegir al Presidente o Presidenta.  Florida es uno de estos preciados estados swingers cambiante que hizo que en dos ocasiones Bush Jr. lograra la presidencia por lo reñido contra Al Gore, y John Kerry respectivamente.

En los últimos 30 años no ha habido cambios en la preferencia de los 16 estados azules (demócratas) con sus respectivos 217 delegados, ni en los rojos republicanos.  La pregunta que nos hacemos, en la contienda Trump vs Clinton es, ¿existe cualquier posibilidad de que estos estados que siempre han votado demócrata cambien?  Dadas las características del personaje de este artículo, tenemos una respuesta contundentemente negativa, es decir, seguirán siendo demócratas.  Por lo tanto se tienen 217 delegados asegurados.

La misma pregunta hacemos acerca de los estados republicanos, pero dadas las razones que se han expuesto, es posible que algunos de estos estados por primera vez en muchos años voten azul (demócrata) y dado que el ganador se lleva todos los votos Hillary puede encontrarse con votos que no contaba, y solo necesita 25.

Pero el más contundente argumento es el de los estados que cambian para republicanos o demócratas. Es importante recordar que solo fueron unos cuantos cientos de votos los que decidieron que Florida tuviera todos sus 29 delegados para Bush.  Eso hizo que tanto Al Gore como John Kerry tuvieran mas votos universales matemáticamente que Bush Jr.    Dicho de otra manera, más gente votó por Gore y Kerry, pero los votos electorales favorecieron a Bush.  Usando la misma lógica con la misma pregunta, ¿qué posibilidades existen de que los estados swingers (Nevada, Colorado, Iowa, Wisconsin, Ohio, Pensilvania, Virginia, Carolina del Norte, y Florida) voten demócrata en esta futura elección presidencial?  No solo es posible, sino altamente probable por las razones aquí esgrimidas contra Donald Trump.  De estos 130 votos en disputa de los estados “indecisos” Hillary Clinton solo necesita 25.  Racionalmente hablando podemos decir que Hillary Clinton es la próxima Presidenta de los Estados Unidos.

LAS APORTACIONES DE TRUMP

Tres cosas se pueden decir de la ya proeza de Donald Trump.  Primero, el Sr. Trump ha sido un catalizador de la descomposición del partido republicano que ya era bastante evidente.  Su participación diciendo lo que los republicanos callaban ha quitado la máscara de un partido realmente obsoleto que vive de espaldas a las realidades de los Estados Unidos.  Este es un país diverso y estos sienten que la diversidad es una concesión dada a grupos que deben vivir en sub-estándares, sirviendo a las clases privilegiadas.  Es un país con grupos complejos y los republicanos quieren vivir la época de Reagan sobre simplificando los asuntos y queriendo todo resolverlos por fuerza, y autoridad, apoyando a las corporaciones, los negocios, inventando guerras, y reduciendo impuestos a los ricos.  Niegan el valor, la fuerza, y las extraordinarias aportaciones de los inmigrantes.  Viven en un mundo etnocéntrico haciendo concesiones, no creen en la equidad, y menos en la justicia social.

Penden de un hilo porque su electorado es más disciplinado para votar, pero este es un electorado en extinción.  En cambio más de la mitad de los que se hacen ciudadanos se afilian al partido demócrata, solo 2 de cada 10 se hacen republicanos, y los que restan se mantienen independientes.  Se han opuesto a una reforma migratoria y se seguirán oponiendo, con todo lo que tienen porque aceptarla sería para ellos un suicidio político. Si los indocumentados se les ofrece una alternativa para hacerse ciudadanos, serían votos contra ellos.  Además han negado por décadas, sistemáticamente el voto a Puerto Rico en elecciones presidenciales.  Esto sería otro millón de votos demócratas.  Las escasas y tímidas fuerzas transformadoras del Partido Republicano han sido aplastadas en este proceso de descomposición partidista con Trump y Cruz, otro archiconservador.  Las voces más sensatas fueron hundidas por rivales que rayan en lo racista y que entusiasman a ese electorado anquilosado, frustrado, y en extinción.

Trump, ha venido a decir: “Háganse a un lado, que voy a trabajar…  Ustedes no sirven”.  Un extraño ha venido a tomar control de una nave a la deriva irremediablemente hundiéndose, pero que lejos de salvarla la está acabando de hundir.

La segunda cosa que Trump ha aportado, es encarnar clásicamente a la demagogia, es Trump un demagogo

(demagogo: una persona, generalmente un orador político que gana popularidad y poder estimulando las emociones, pasiones, y prejuicios de la gente).  Las clases de ciencias políticas tomarán a Trump como el modelo de un demagogo. Como sucede con frecuencia en la didáctica un ejemplo es mejor que muchas explicaciones, por lo tanto, al preguntarse ¿qué es un demagogo? Los profesores contestarán: demagogo es igual a Donald Trump.

Es también un demagogo porque se pone a atacar un sistema, unas instituciones que él debería adorar porque le han permitido a él ser lo que es: millonario.  Es difícil ver a un Trump cambiando a Wall Street, el sistema de como funciona los bienes raíces, o el sistema judicial que le ha permitido declararse en bancarrotas como estrategias que perjudican a otros y lo benefician a él.

Finalmente, la mayor aportación de Mr. Trump es que si bien en nuestro análisis anticipamos y dimos las razones de por qué éste no será Presidente de los Estados Unidos, eso, a él no le debe importar demasiado.  Capitalizó en un escenario donde los resultados eran ganar-ganar.  Si gana (?) ganaría mucho.  Y si pierde, como anticipamos ganará mucho.  Se convertirá en un poderoso magnate, todavía con más fuerza que la que tenía antes de la contienda.  Su nombre será siempre recordado y usado para hacer negocios, negociaciones, compras y ventas, éste se encargará de que no sea olvidado.  Ya su presencia produce motines y conflictos.  Trump, ya ha ganado, debemos reconocerlo.

COLOFÓN,

 Reza el viejo adagio que en la política todo se vale.  Otro viejo adagio dice que en la política nada está seguro.  También dicen que en la política se tienen amigos de mentira y enemigos de verdad.  Un solo elemento, cambia dramáticamente las encuestas, las preferencias de los electores.

Por ejemplo, un atentado contra Trump puede significar que un porcentaje dramático de independientes y de los dos partidos lo favorezca, y más si el perpetrador es mexicano, musulmán, un afroamericano, o una dama hasta desbordada violencia podría causar.  Podría inclusive ser asesinado y se haría un héroe de una de las personas más controversiales y sus votos en masa se volcarían a quien lo substituyera.

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