CUMPLIENDO CON UN DEBER

En el programa radial AQUI LAS VEGAS que conduce mi amigo Pablo Zavala, esa noche  me pidió que me quedara a acompañarlo, tenía un invitado de lujo, al señor Norm Clarke decano del periodismo, y columnista del Reviw Journal de Las Vegas. Norm Clarke es uno de los más notables y reconocidos  periodistas en Las Vegas.

Norm conto al aire una historia que él vivió en nuestro país que me dejo impactado, le pedí si me daba permiso para escribir al respecto y me contesto:”no solo te lo permito, te mandaré vía e-mail la historia en detalle” misma que he traducido al español, tratando de ser lo más fidedigno posible.

En 1982 vivía yo en San Diego cuando la encomia de México colapso de forma inaudita por la devaluación del peso, ya que este llego a valer casi nada en comparación al dólar.

Como periodista incorporado a la AP (Associated Press) el buro de Los Ángeles me mando a Tijuana a buscar una historia que reflejara el impacto real del peso devaluado.

La investigación no duro mucho, el fotógrafo y yo manejamos hasta un indescriptible edificio donde había una gran cola de gente tratando de entrar en él, como yo no hablo español le pregunte a nuestro interprete que significa “Casa de los pobres” me explicó ilustrándome, con un poco de guía divina encontramos esta pequeña misión católica, misma que se encontraba enfrentado un enorme reto por las condiciones económicas de ese momento.

La Hermana Armida estaba a cargo de la misión en ese momento, cuando le pregunte como era la situación financiara de la misión en ese  momento, me respondió: “todos los días tenemos un rio de gente que viene a buscar comida que no tenemos. No tenemos dinero ni siquiera para café, así que les damos solamente agua caliente de nuestra pequeña y vieja cafetera, y para ellos es como si fuera un plato de sopa”

Escribí esta historia para la AP sobre la misión de “Casa de los pobres”  misma que  circuló mundialmente.

Alrededor de dos semanas después, sonó el teléfono en mi oficina y era la Hermana Armida y si voz estaba llena de entusiasmo. La misión había recibido cientos de cartas y algunas con dinero, llegaban carros con víveres, tortillas, frijoles, arroz…y café.

Y me dijo: se acuerda de aquella vieja cafetera que teníamos en la misión? Un caballero de Texas mando un cheque por $1500.00 dólares para que compráramos la cafetera más grande que encontráramos.

La Hermana Armida me preguntó que si la misión “Casa de los pobres” podría hacer algo por mí.

Yo no esperaba eso, pero algo vino a mi mente: durante nuestra primear entrevista ella me comento que las monjas de la misión “Casa de los pobres” solían ir a darles la comunión a los presos de la cárcel de Tijuana, y le pregunte, “Puedo ir con ustedes”?

Días después yo estaba dentro de una de las mas inusuales cárceles del mundo con las monjas, para que yo pudiera escribir una historia sobre la cárcel, lo único que me pidió la Hermana, fue que le diera un voto de silencio, que no hablara con ningún preso, la hermana Armida me dijo: “solo escriba lo que ve, lo que huela, lo que oiga, eso será suficiente. Ella tenía razón.

La prensa del planeta ya sea escrita o electrónica, si no cumple con la misión de informar no estará cumpliendo su cometido, esa es la única razón porque me atreví a pedirle permiso a Norm para reproducir su experiencia.

Si usted tiene el deseo de compartir algo con los demás, solo hágalo, este BLOG es para soñar…

 

Atte

Javier Becerra

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